28/06/2019 -  2 minutos de lectura Por Maria Fernandez

Cuando hablamos de “Marketing Emocional”, pensamos que es un concepto nuevo. Pero lo cierto es que no es nada novedoso. Los conceptos “experiencial” o “emocional” ligados al marketing, aparecen a finales de los años 90, pero ya llevaban muchos años presentes.

Conectar con los consumidores es quizás la parte más complicada en cualquier estrategia de marketing, puesto que no sólo están motivados por la relación coste-beneficio, sino que intervienen otros factores derivados de la compra o consumo de un producto o servicio, tales como experiencias, valores, sensaciones o emociones.

Ya desde los años 50, muchas compañías han trabajado estos conceptos para llegar al corazón del consumidor a través de poderosas estrategias.

Sobran ejemplos de marcas conocidas por todos, como Coca-Cola, capaz de asociar un refresco a valores como libertad, felicidad o amistad. Apple, significado de influencia y exclusividad, o Disney, cuya estrategia de marketing se basa en difundir la ilusión, la magia y las experiencias inolvidables, promoviendo los valores de su marca para vender más allá de sus propias películas o parques temáticos.

¿Cómo ser emocional de manera estratégica?

La primera regla para conseguir estrategias óptimas de marketing emocional, es tratar a los consumidores como personas y no como clientes.

Si bien el objetivo final de cualquier empresa es potenciar una relación comercial win-win, en la que ambas partes salen ganando, el éxito de una compañía se alcanza cuando son capaces de transmitir algo más que el producto en sí. Tenemos que pasar de los modelos product-centric a customer-centric.

Para ello debemos conseguir que el lado humano de la marca conecte con los consumidores, transmitiendo experiencias únicas y sensaciones duraderas, haciendo que éstos se sientan identificados. En definitiva, entender al consumidor.

Conectar de manera empática y social

Por su parte, los consumidores, cada vez más exigentes e informados, actúan como prescriptores de las marcas, brand lovers, pero también como críticos e incluso destructores.

En la era digital, sus comentarios y contenidos son públicos y visibles desde cualquier parte del mundo. Los consumidores tienen voz, voto y poder de viralidad, por ejemplo, mediante las redes sociales, mencionando a las marcas o creando hashtag.

Las marcas, como respuesta y oportunidad, deben diseñar estrategias desde la escucha activa, conectando empáticamente, de forma transparente y social. En este marco, la responsabilidad del Social Media, va mucho más allá de resolver dudas.

Hablamos de activar las emociones, levantando pasiones entre los clientes potenciales y actuales mediante las interacciones. Sin olvidar que los touch points, son los momentos de verdad entre los consumidores y las marcas.

Recursos como el storytelling, la personalidad, el tono, el branding y elementos visuales, favorecen la interpretación y el reconocimiento, reforzando el posicionamiento de la marca.

El marketing emocional es el vínculo afectivo entre la marca y el consumidor, las emociones, un driver de negocio muy poderoso.